15/04/2024 Revista estudiantil de La Ibero

Sexo casual: ¿Placer instantáneo o dolor retardado?

  • Daniela Fernanda Ramírez Lugo

El sexo es una función biológica y una necesidad psicológica casi animal. El ser humano siempre ha buscado el placer, está en su esencia. Sin embargo, las formas de obtenerlo han variado al igual que nuestro cambio a nivel social.

Antes de empezar este artículo, quiero aclarar que la idea del sexo romántico, “hacer el amor” o la promiscuidad son ideas en las que no pienso basarme, más que nada, porque el ser humano es casi tan imperfecto como la simple idea de pensar que solo hay una forma de demostrar afecto y placer de forma conjunta.

Al sexo casual se le ha denominado así por su efimeridad y su consistencia simple en enfocarse solamente en el acto coital o erótico y no en la parte social o amorosa. Aquí me gustaría plantear la primera pregunta: ¿Qué es el sexo?

A nivel social, la respuesta común sería el acto de unirse físicamente con otra persona en un momento de intimidad. El momento en que dos almas se hacen una y se presenta ese amor tan único y especial. Ahora pensemos de nuevo, ¿es eso lo que realmente es, o lo que se cree que es? ¿Quién dicta qué es sexo o qué es sexo casual?, o incluso, ¿qué es hacer el amor?

Cuando estamos con otra persona es inevitable crear un vínculo, por más animal que sea el acto, nosotros somos emociones en carne, y la carne siente cuando se le toca y besa más que a un nivel puramente erótico. El sexo es y siempre será lo que nosotros queremos que sea y lo que queremos que signifique; entonces, ¿por qué se siente diferente el “común” o el de pareja al de una noche o de una persona pasajera?

De forma personal, puedo decir que cuando estás recostado a la mañana siguiente y piensas en lo que sigue no puedes diferenciar tus emociones; todo se vuelve muy emocional y distante a la vez. Esa persona no la volverás a ver jamás, pero sientes la necesidad de que te dé un beso tierno antes de que se vaya o que te llame simplemente para hablar de lo ocurrido. Es difícil. Es doloroso. Es placentero.

Cada persona es diferente y lo que siente varía mucho, pero como mencione al principio, no somos máquinas de frío acero ni códigos predeterminados: somos carne, dolor, orgasmos, placer, pensamientos y emociones. Aun así, el instinto no desaparece y nuestra biología nos impulsa a sentir con más frecuencia el orgasmo que la emoción. Y no está mal. Somos humanos, para eso estamos aquí, para ser imperfectos.

Cuando estamos con una persona que nos gusta, que conocimos en una fiesta, en el trabajo, en una app, o simplemente cuando es alguien con quien no quieres crear un lazo romántico, aún pensamos que esto que hacemos está mal en cierta forma y que satisfacer nuestro deseo de placer puede ser egoísta, narcisista, o muestra de inestabilidad. Nada de eso es verdad. Es el eco social el que suena en nuestra cabeza, y de cierta forma, nos hace sentir culpables o sucios a la mañana siguiente. También está el hecho de nuestra personalidad y nuestro ser; qué tan heridos estamos o inmaduros somos para tolerar la idea de un momento que he creído toda mi vida debe ser especial o al menos comunicable, puede ser completamente diferente a lo que esperaba.

No por esto digo que el hecho de simplemente terminar y vestirte es lo que debemos aceptar con una sonrisa y tranquilidad. A nadie le gusta sentirse usado o como un objeto, y eso pasa cuando el grado de indiferencia es tal, que ni siquiera una caricia para rectificar que todo estuvo bien está presente.

El placer instantáneo viene en el orgasmo, pero la satisfacción viene en el momento que esa persona te pregunta si estás bien y te acaricia o abraza o simplemente conversan. Esto no significa que automáticamente el romance y la seriedad se establezca, significa que ambos están conscientes de que son más que carne y el erotismo está más allá de un acto de penetración.

El dolor siempre va a estar ahí, de una u otra manera; ya sea por un eco social, una herida sin sanar, una expectativa o un anhelo. Lo único que podemos controlar es qué tanto vamos a dejar que este opaque al placer.

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